Todo lo que debes saber sobre la uva riesling

Todo lo que debes saber sobre la uva riesling
13 de marzo de 2024 41 visualizaciones
Todo lo que debes saber sobre la uva riesling

Pocas variedades inspiran tanto respeto y admiración como la riesling. Con su amplia gama de perfiles aromáticos, su capacidad para reflejar fielmente su terruño y su sorprendente longevidad, se ha ganado un lugar privilegiado en el corazón de los amantes del vino. En este artículo, nos adentramos en esta cepa emblemática aprovechando que el 13 de marzo es el Día Mundial de la Uva Riesling.

La uva riesling es una variedad blanca originaria de Rheingau, en la orilla norte del Rin, que deriva de la gouais blanc, de la que también proceden la chardonnay, la chenin blanc o la muscadelle. Aparece registrada como Rießlingen en documentos que datan de 1435, lo que la convierte en una de las castas alemanas más antiguas. Considerada la mejor y más noble de las cepas del país, rivaliza con la chardonnay para proclamarse como la mejor variedad blanca del mundo.

Características de la uva riesling

La riesling se presenta en racimos pequeños y compactos, con bayas redondas de tamaño medio a pequeño de color verde a dorado, dependiendo del grado de madurez. Gracias a la dureza de su madera, es una variedad especialmente resistente al frío y su brotación tardía le ayuda a sortear la mayoría de las heladas primaverales. Prefiere los suelos pobres, aunque es capaz de adaptarse a casi cualquier terreno, y tiene una maduración media a tardía –es así precisamente como despliega todo su encanto–.

Es una variedad de gran riqueza organoléptica, muy aromática y llena de sabor, que destaca por su elevada acidez natural (¡pocas variedades retienen tanta acidez cuando maduran!), su excepcional longevidad y su extraordinaria capacidad para expresar el terruño.

Todo esto la convierte en una cepa tremendamente versátil capaz de ofrecer grandes blancos en todos los niveles de dulzor, absolutamente secos y extraordinarios vinos dulces elaborados con uvas de vendimias tardías o de racimos afectados por botrytis cinerea, Eiswein (vinos dulces de hielo elaborados con uvas congeladas), espumosos…

Además, produce algunos de los vinos más longevos del mundo, con ejemplares que alcanzan su apogeo décadas después de la cosecha. Para su crianza, prefiere la madera vieja y los depósitos de gran volumen –es mejor reservar la madera nueva para climas más cálidos en los que la uva adquiere mayor graduación–.

Dónde se cultiva la uva riesling

La riesling está indiscutiblemente asociada con Alemania, donde ocupa extensas áreas de viñedos en regiones como Mosela, Rheingau y Pfalz. Si Alemania está considerada la cuna de la uva riesling, Alsacia es su segundo hogar, con vinos de estilo más seco y con mayor cuerpo. En Austria, si bien reina la grüner veltliner, alcanza su máxima expresión en vinos de gran elegancia y mineralidad. Y en Italia encontramos buenas opciones en Oltrepò Pavese, en el sur de Lombardía; Langhe, en Piamonte, y Alto Adige.

No podemos pasar por alto la presencia de la riesling en otras regiones del mundo, como Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Canadá, donde ha demostrado su capacidad para adaptarse a gran variedad de climas y suelos. En España figura entre las variedades autorizadas en distintas denominaciones de origen: Catalunya, Penedès, Somontano... y se están haciendo vinos muy interesantes con esta cepa, especialmente en el Valle del Ebro y el norte de Cataluña.

Cómo son los vinos de uva riesling

Los vinos elaborados con riesling son conocidos por su elegancia y complejidad. En general, los vinos de riesling son frescos y vibrantes, con una acidez elevada que les confiere una sensación en boca nítida y refrescante, estructura y longevidad.

La versatilidad de esta variedad se manifiesta en su perfil organoléptico, que puede variar significativamente según el grado de madurez de la uva y las condiciones del terruño.

Según la madurez de la uva, las notas varían de cítricos (en su juventud, suele imponerse la lima) a piña, melocotón, manzana, albaricoque, hierba recién cortada, flores blancas, miel, pan tostado o los famosos hidrocarburos, un olor tan distintivo como singular. Y según el suelo, podemos encontrar toques ahumados, de pedernal, terrosos…

La riesling tiene una capacidad única para reflejar fielmente las características del suelo en el que se cultiva, lo que da lugar a vinos con una verdadera expresión de terroir. Desde los rieslings secos y minerales de Alemania hasta los exuberantes y aromáticos vinos de Alsacia, pasando por los ejemplares intensos y concentrados de Australia, cada región ofrece una interpretación única de esta noble cepa.

La diversidad de estilos de vinos de riesling es verdaderamente impresionante. Los vinos elaborados con riesling pueden ser secos, semisecos, semidulces o dulces, lo que proporciona una amplia gama de opciones para todos los gustos. Los rieslings secos son conocidos por su pureza, su excepcional frescura, su acidez vibrante y su carácter mineral, mientras que los dulces son el mejor ejemplo de equilibrio entre dulzura y acidez, ofreciendo una rica complejidad aromática y longevidad.

Una breve pista para descifrar el dulzor de un vino de riesling. Dentro de la clasificación de vinos alemanes, podemos distinguir seis tipos principales, de más secos a más dulces, según la cantidad de azúcar residual presente en el vino: Trocken, Kabinett, Spätlese, Auslese, Beerenauslese y Trockenbeerenauslese.

Servicio, disfrute y maridaje

Por su acidez, su baja graduación y los distintos grados de dulzor, la riesling ofrece gran versatilidad, lo que convierte sus vinos en magníficos compañeros de mesa. Los más ligeros y afrutados son perfectos para aperitivos, ensaladas o pescado crudo. Los más secos y corpulentos, para carnes y pescados grasos. Los semidulces se entienden bien con los sabores picantes, intensos y especiados; los dulces, con quesos y postres. Y los de estilo alsaciano van prácticamente con todo.

A la hora de servir un vino de riesling, aromático y delicado, las copas estrechas y con curva nos ayudarán a realzar sus aromas y sabores, concentrando los aromas en la parte superior y potenciando su expresión.

En cuanto a la temperatura de servicio, se recomienda servir los riesling secos y semisecos a 8-10 ºC para apreciar mejor sus notas frutales y florales, así como su acidez refrescante, y los semidulces y dulces a 10-12 ºC para mantener su frescura sin que el dulzor predomine en exceso o resulte abrumador.

En general, no conviene servir los vinos de riesling demasiado fríos para evitar que los aromas y sabores se vuelvan menos perceptibles. Además, permitir que el vino se caliente gradualmente en la copa puede revelar capas adicionales de complejidad a medida que evoluciona.

En resumen, la uva riesling es una variedad noble cuya capacidad para reflejar fielmente el terruño en el que se cultiva y su amplia gama de estilos y sabores, la convierte una de las cepas más apreciadas y versátiles del mundo. Es el momento de llevar estos conocimientos a la práctica y saborear todo lo que nos puede ofrecer. Así pues, llenemos nuestras copas de riesling (seco, semidulce, de Mosela, alsaciano…) y brindemos por todo lo alto. ¡Feliz Día Mundial de la Uva Riesling!

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